Publicado en Diario de Sevilla

La noticia de la presunta evasión fiscal de Imanol Arias y Ana Duato ha sido un auténtico zarpazo familiar. Antonio y Merche mangando, ¡verás cuando se entere doña Herminia! Los chistes no se han hecho esperar: cuenta B, el final de la serie más adecuado para España, no me cuentes más… Y es que los españoles vemos la tele pensando que los de dentro nos ven a nosotros mientras la empatía crece por capítulos. Hasta he visto a mi madre contestar a la Campos desde el sofá con aspavientos en mano. Pues eso, Antonio y Merche unos sinvergüenzas. Y encima dentro de mi casa cenando, habrase visto… Si esto llega a ocurrir hace unos pocos años los matamos. Aquellos años en los que cuando veías a un famoso decías: “lo he visto en carne y hueso”. Los años de golpes karatecas al aparato cuando se iba la imagen, que anda que no se ha llevado guantazos Íñigo por culpa de Guadalcanal, mientras yo era el mando a distancia de mi casa. Por aquellos días llegó Joaquín Prat a Sevilla, a la tienda de electrodomésticos del sevillista José María Busto, para hacer un anuncio. Grave error, sin Laura Valenzuela. Las señoras le gritaban desde la calle que dónde había dejado a Laurita, vaya tela ir de Rodríguez. ¡¡¡Sinvergüenza!!! Y también ocurría con la radio, aquella de las novelas de lágrimas y pipas. La radio de dos botones, el del volumen y “el otro”. Salidos de ella llegaron a Sevilla los de Simplemente María, al antiguo Galerías Preciados de La Magdalena, y le metieron una paliza al pobre actor que le ponía los cuernos a la dulce protagonista del transistor. Otro desgraciado. Hoy merendamos con los de Sálvame y cenamos con Bertín, no sin antes sentarnos en su salón. TVE está en un aprieto moral, ético y familiar. Porque los Alcántara ya no tienen sus amigos en el bar de Tinín sino en Panamá, porque ya no luchan por llegar a fin de mes, porque el dinero no lo meten en el banco de San Genaro, porque ya se veía venir que se adelantaban a nuestros días y vaya si han corrido. Han visto en breve Venezuela en España y se han preparado, bien armados.

Señoras y señores, enciendan el televisor, no hay más que mirar las noticias para saber que estamos en pública subasta. Y por 25 pesetas: nombres de corruptos españoles. Un, dos, tres… responda otra vez.