Publicado en XYZ

Teníamos al hombre de negro del Hormiguero y ahora tenemos a la mujer de rosa del fútbol. Ya estamos con los géneros y los fetichismos de colores. Y curioso que dicha señora se encontrara justo detrás de Ada Colau, más género. Ahí le han dado bien. Bien rosa. Somnolienta, aburrida… harta más bien. Algo así como que aquí me han traído y me importa un bledo el Sevilla, el Barça y hasta el himno. Todo por amor a su hombre. Porque tampoco entiendo que se celebre una Copa del Rey un domingo a esas horas. Así va España, a trabajar el lunes con más sueño que la señora de rosa. Es Ana, la esposa de Ángel Maria Villar, presidente de la Real Federación Española de Fútbol. Imaginen lo que hay que tragar con un marido en ese puesto. No la comida de Navidad de la empresa, no. Creo que lleva así desde 1988, un horror. Mil chistes corren por las redes sociales. Porque los españoles somos así. Como no se lió la del tigre con las banderas, los pitidos y monsergas varias pues hay que entretenerse. “Que le dejen una estelada para arroparse a la señora de rosa que se ha despertado con el cuerpo cortado”, “A la mujer de rosa de ayer es como para llevártela a la Campana en la Madrugá…sopa antes del Silencio”…

Se despertó al final del partido y puso una leve sonrisa ante el clamor popular y la incertidumbre de si llegaría a despertarse del todo. Los periodistas la quieren entrevistar. Y esto sí que no lo comprendo. Tenéis cientos de ellas, igual hasta al lado. Los hombres han necesitado la televisión con el verde por delante para observar el sueño y aburrimiento de una mujer maquillada, arreglada de peluquería y harta de fútbol. ¿Nunca han mirado a “su santa” en el sofá de al lado mientras su equipo de fútbol se debatía entre la “vida y la muerte”? ¿Tanto asombro ante una imagen tan de casa, tan familiar? Por fin la mujer de rosa se ha trasladado del sofá a la tele. Gran favor ha hecho a miles de mujeres españolas. Sus maridos las han mirado por fin un domingo, aunque sea en rostro ajeno. Porque la tele es el reflejo del alma.