Publicado en XYZ

Solo unos 40.000 censados en Sevilla han votado la consulta sobre la ampliación de la Feria de Abril. Cerca de 600.000 personas podían hacerlo, a partir de los 16 años (los pueblos no entraban, inverosímil). La escasez es el dato más significativo que encuentro en una especie de referéndum no refrendado. Algo más real que el Real de la Feria. El dato más decisivo que ha venido a demostrar que los sevillanos no somos tan de pandereta, que no está el horno pa bollos ni el voto pa farolillos. Que no estamos todo el día tocando palmas. Ya no opino si es bueno para la economía hostelera, para los que desean disfrutar, para los buenos, para los malos… Lo que ha quedado claro es que tenemos cosas más importantes en las que pensar. Y va a tener razón la delegada municipal de Participación Ciudadana, Adela Castaño, sobre el éxito de participación. Porque votar un porcentaje tan pequeño, el 6,91%, para mí ha sido un éxito, teniendo en cuenta que la definición de éxito de ambas es distinto. Defina éxito, Adela. Porque a lo mejor el éxito ha sido quedar ante la galería, esa que cree por España que aquí en Feria no damos un palo al agua, que en Sevilla nos divertimos hasta cuando trabajamos o trabajamos cuando nos divertimos. Porque lo que no sale nunca en los telediarios es cómo los sevillanos salimos de la caseta, a eso de las primeras claras del día, y entramos a fichar en nuestros trabajos. De dormir la mona, nada.

Me gustaría muchísimo que celebraran ahora otras consultas. Por ejemplo sobre la Avenida de la Constitución, el carril bici, el tranvía, Las Atarazanas, la educación, los ERES, las peonás, las subvenciones… Pero, ¿un popurrí electoral sobre lonas de casetas que riñen entre el rojo y el verde, entre larga y corta, entre manzanilla y rebujito? ¿Eso… para qué, para levantar una portada falsa de democracia directa? Iluminemos la mente. Que nos enciendan las bombillas de lo que importa. Veríamos la participación ciudadana en estos temas, me intriga. Adela, se iba a usted a enterar de lo que es un éxito de participación y una democracia. Veo que le gustan las quimeras y el triunfalismo. Han subestimado al sevillano que no ha tragado con la mentira del «habla pueblo, habla». Comenzaron por un mal tema para mi gusto. Preguntaron por las panderetas y las palmas, cuando deberían haber empezado por los sudores y las lágrimas, esos que les gustan tanto el 28 de febrero con un estandarte de Blas Infante.

Enhorabuena, sevillanos. A referéndum necio, votos sordos.