Publicado en XYZ

Si Antonio Machado viviera, hoy tacharía sus letras: «Sevilla sin sevillanos, qué maravilla». Sevilla no sería la que es sin ellos, digan lo que digan. Sevilla sin sevillanos sería un cementerio de monumentos. Una ciudad sin compás, sin sentidos hambrientos, sin olor a arte, sin matices azules y naranjas, sin palmas sordas… vacía de sentimientos. Un sevillano acaba de demostrarlo, Rafa González-Serna. El primero al que escuché hablar a Sevilla como a una mujer: «le he hecho el amor desde La Giralda». No tenía más de 18 años cuando me hizo esta confesión en los preciosos Jardines de Murillo. Rafa se quedó una noche encerrado adrede en su campario, toda la noche… Para hacerle el amor. Pues eso es lo que hacemos los sevillanos, el amor a nuestra ciudad. Y eso se nota hasta en el aire. Bien amada, bien querida. Y claro que sí, a Sevilla «se le nota en la mirada». ¡Bravo!, Rafa. ¡Bravo!
Así se ama.