Publicado en XYZ

No me he equivocado, no. En la redacción tampoco.  No me gustan los temas escatológicos en su segunda acepción, la primera me da igual, pero me gusta jugar con las letras al modo scrabble. Soy educada y no suelo hablar de partes íntimas, tendencias sexuales o gustos como colores o calores.

Sin embargo siento que los mítines, debates televisivos, promesas electorales (perdón, rectorales, que esas sí las cumplen) y toda esa información subliminal y “sobre minal” sólo tiene una finalidad. Otros cuatro años de darnos por el riau riau. Va quedando clara también la acepción de recto que uso.
Aunque el riau venga de Pamplona a mí me recuerda a Cuenca. Pobre ciudad de balcones y adoquines sacrificados por mentes mal pensantes. Porque esto dicen que viene de la postura de rezar musulmana tan de moda. Si rezas desde Madrid y miras para la Meca lo primero que ves es Cuenca. Otros dicen que viene de Felipe el Hermoso y Juana la Loca. Normal, cómo no se va a volver loca. Pues me pregunto para dónde miran los políticos. ¿Ombligos? Nosotros está claro para dónde. Pa Gelves en Sevilla si le viene más cerca. Lo mismo es. Caras de angustia ante la cercanía del 20D. Una sala de espera del urólogo que se enfunda unos guantes blancos con arte y maestría para robarle su “dignidad”. Y te dejas sin remedio. Simil con el ginecólogo que, mientras hace un tanto de lo mismo, repite “relájate”. Tan sencillo que parece. Hasta en sus debates rectorales sólo se dedican a darse unos a otros sin decir prácticamente nada de ellos mismos.

Dicen que hay tres cosas que mueven el mundo: el dinero, el poder y el sexo. Y los políticos ya tienen las tres.
Voten, por favor. Nuestros políticos necesitan nuestro apoyo para sacar a sus familias adelante. Además… Cuenca es preciosa.

¡Feliz Campaña de Navidad!

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