Publicado en XYZ

Todos tenemos deseos que cumplir. Repito, cumplir. Desear imposibles es de estúpidos. Quiero ser astronauta, sirena, vivir en la Edad Media, ser Catalina de Aragón (era Agustina, perdón), es que ya no sé ni lo que quiero. Ada Colau creo que tampoco. Si llego a creer sólo la mitad de las palabras de su boca aseguro que la hubiera votado en su tierra. Pero se está comiendo a los okupas sin patatas, sin guarnición. Te lo comes todo, decía mi madre. Añadiendo en los restaurantes: “y si no no haberlo pedido”. Ada, no haberlo pedido. A la líder de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca le han dado bien los “suyos” con la hipo y con la teca. Porque saben aquell que diu… a mí me parece bien esto de las hipotecas, ¿por qué no van a tener discoteca los hipopótamos? Ahí tiene su disco. Baile el agua ahora a aquellos voluntarios que le dieron sus votos demagogos. ¿Es fácil pedir cuando uno no es el responsable, cuando nadie te pide cuentas? También bailó con los trabajadores del metro y le salió sapo. Que las ancas de rana se comen y éstos no tenían ni para comer. Se revolvieron sus sindicatos, que estos sí comen, ¿verdad? Y lo más in de todo es intentar comprar el “banco expropiado”, local que “okupan” los okupas. Medio millón de euros y se ha echado las manos a la cabeza. Claro, Ada. ¿Pensaba comprarlo con nuestro dinero para su ex “gente”? En un tuit dice después que no, contradiciendo a sus segundos de a bordo. Como siempre… donde dije digo, digo Diego. Abra las puertas de su casa,  merecen hospitalidad. Le han votado por ello, sólo por ello. ¿O pensaba que era por algo más? Le aseguro que por nada más. Por su demagogia, de la barata. Lo barato sale caro y mi jersey de dos euros encogió tres tallas en la lavadora después de presumir un día con él. Los okupas se han crecido, los hipotecados también, los del metro ya no miden sus palabras, ni metro ni leches… Hasta un estudiante de veinte años le ha ganado con lo de las pantallas de fútbol en la calle. Y el boomerang que tiró para darnos de lleno a algunos españoles ha vuelto para atizarle.

Es el efecto de la demagogia. El efecto boomerang. Y no sé por qué pero suele dar en toda la boca llena de moscas.